Vamos a situarnos. Era viernes 15 de noviembre, con unos 6 grados en Bilbao cogimos el coche y pusimos rumbo a Vitoria, tocaba ver a Frank Carter and The Rttlesnakes. Fue algo menos de una hora de trayecto, donde motivados y ansiosos poníamos y cantábamos canciones en el coche con ganas de llegara nuestro destino. Al llegar y bajarnos del coche, rápido nos dimos cuenta del frío de la capital alavesa, de ahí que aun siendo viernes noche por la calle no hubiese casi gente.

Llegamos a la Jimmy Jazz, sala donde disfrutaríamos del bolo. En la misma puerta se encontraba el autobús del grupo, un enorme bus personalizado del grupo, que seguro dentro tendría todo tipo de comodidades que la banda había utilizado para desplazarse durante la gira Europea. La noche anterior tocaron en Madrid, y Vitoria era la última parada en el tour Europeo.
Entramos a la sala, los instrumentos estaban ya preparados, todo estaba listo para comenzar. Puesto que un amigo, que además era de quien dependíamos para ir, llegó algo apurado de tiempo, no tuvimos la oportunidad de ver a los teloneros que habían acompañado a la banda inglesa,"Kid Kapichi".
Lo dicho, nada más entrar nos fuimos al fondo de la sala, una sala abarrotada llena de gente con ganas de que diese comienzo el espectáculo. Fue breve la espera, en menos de 10 minutos la saltó a la palestra y se dió el pistoletazo de salida. Primera canción "Why a Butterfly Can´t Love a Spider", primera canción de su último álbum "En of Suffering" publicado este mismo año. La gente comenzó a saltar a moverse y a dejarse el pulmón, era el último de la gira, debía ser una buena despedida.
El concierto marchaba y el público seguía entusiasmado, el grupo interpreto temas como "Kitty Shuker" o "Devil Inside Me". Se ve que llegó el momento en el que Carter se cansó del escenario, fue entonces cuando bajó y siguió interpretando temas mientras recibía el calor que ofreció esa noche la capital alavesa.
ajo
Subió al escenario, en un pequeño parón, el vocalista le regalo una mochila a una de las asistentes, si, una mochila, sin motivo aparente, en un gesto aleatorio. Volvió a sonar el platillo, el bajista volvió a dar candela y Carter volvió a rugir, ahora no satisfecho con haber bajado del escenario, decidió cantar sobre el público, adjunto vídeo cutre con móvil cutre y peor sonido.
Y así transcurrió la aproximada hora y media de concierto, entre muchos saltos y voces enloquecidas. Carter y las serpientes de cascabel habían quemado la Jimmy Jazz, habían quemado Vitoria. El broche final lo ofrecieron interpretando "I Hate You" la sala despidió a la banda haciendo los coros a viva voz, todos a una. Así finalizó la cita, con un dulce sabor y con ganas de volver a uno de sus shows, pues donde van estos cuatro, triunfan.

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